jueves, 30 de julio de 2009

GUERRAS PÚNICAS 7. EL PASO DE LOS ALPES

Las dificultades comenzaron desde los primeros contrafuertes. Los galos, aún no convencidos de que la expedición no fuera contra ellos, se emboscaban en las rocas y lugares más angostos de la ruta para atacar a la caballería y al bagaje del ejército. "Aníbal -dice Polibio- tuvo muchas pérdidas, sobre todo caballos y otros animales, pues siendo el roquedal no sólo estrecho, sino pedregoso y quebrado, al menor sobresalto muchos animales se despeñaban con su carga al abismo que se abría a ambos lados del sendero." Aníbal comprendió que se arriesgaba al perder toda la impedimenta y quizás el mismo ejército; había que decidirse, pues sin pérdida de tiempo. Al frente de un destacamento rápido, se lanzó una operación de limpieza en el lugar amenazado y sorprendió a los enemigos, matando a unos y dejando huir a los otros.
Esta victoria despertó tal temor en los galos, que ya no molestaron más a la expedición; los cartagineses avanzaron sin contratiempos y alcanzaron las cimas más altas de los Alpes. Los montañeses temblaban de espanto ante los enormes elefantes que subían a las cumbres.

Aníbal logró su objetivo tras nueve días de escalada. Asentó dos días sus reales en la cima del collado para que hombres y animales pudiesen reparar fuerzas y esperar a los rezagados. Pero la nieve hizo su aparición. Los soldados acostumbrados al cielo mediterráneo, se desalentaron ante la idea de los sufrimientos que aún les esperaban en esto parajes solitarios y helados. Por fin, alcanzaron un punto culminante, desde el cual pudieron contemplar la llanura del Po. Allí Aníbal detuvo sus tropas y pintó los placeres que loa aguardaban en este rico país que se extendía al pie de la cordillera.

El ejército comenzó el descenso con nuevo brío, pero sufrió tantas pérdidas como en la subida. "Pues -dice Polibio- el camino era estrecho y en pendiente, y el soldado no sabía dónde pisar, por la mucha nieve que cubría el suelo; quien se apartaba algo del camino, caía en el precipicio. Sin embargo, los soldados acostumbrados a ello desde tanto tiempo, resistieron con tesón estos trabajos. Mas cuando llegaron a cierto lugar, tan angosto que ni caballos ni elefantes podían pasar, el ejército volvió otra vez a desanimarse." En efecto, un enorme alud obstruía más de la mitad del camino. Se hicieron varios intentos para pasar por otro lugar más elevado, rodeando así el peligroso paso, pero todo fue en vano.

Los cartagineses no podían elegir: tenían que cruzar aquella masa de nieve. En un día abrieron una senda, por lo que pudieron seguir los caballos y animales de carga. Luego, con ayuda de los elefantes, ensancharon el boquete, que los colosales y hambrientos brutos demoraron tres días en pasar. Otros tres días y el ejercito entero se encontraría en la llanura. El viaje desde Cartagena había durado cinco meses, habiéndose empleado la última quincena de ellos en la travesía de los Alpes.
El audaz generalísimo veía al fin realizados sus planes: podría atacar a los romanos en el mismo suelo de Italia. Su voluntad de hierro le había permitido franquear los Alpes y ganarse un nombre en la historia. Pero la hazaña costó sacrificios espantosos. Aníbal perdió quizás la mitad de sus efectivos desde el paso del Ródano hasta su llegada a Italia. El frío de la elevada cordillera fue lo que arrebató mayor número de vidas humanas. Le quedaban a Aníbal unos veinte mil infantes y seis mil jinetes cuando entró en territorio romano. Una vez allí, contaba con pueblos amigos para completar sus filas.

viernes, 10 de julio de 2009

GUERRAS PUNICAS. 6 LA GRAN CAMPAÑA DE ANIBAL

"Ahora voy a relatar- dice Tito Livio en la introducción del libro 21 de su magna obra histórica- la guerra más memorable de cuantas hayan existido, la que entablaron los cartagineses bajo el mando de Aníbal contra el pueblo de Roma. Hubo tales cambios de fortuna en la guerra y en el capricho de Marte, dios le doble fas, que nadie supo quien seria el vencedor hasta él ultimo momento, en que triunfo quien parecía más próximo al desastre. El odio sobrepuja también a la fuerza en esta lucha sin cuartel.."
No se trata ahora de conquistar una provincia, sino al mundo.Dos fuerzas iban a enfrentarse: la fuerza intacta de todo un pueblo y uno de los mayores genios de la humanidad. La campaña emprendida por Aníbal es un duelo entre la inteligencia y la voluntad.Los romanos creían que Africa seria el siguiente teatro de operaciones; ignoraban que Aníbal quería atacar directamente al corazón del territorio romano. Su gran problema era de orden físico: Como trasladar tropas a Italia: ¿Por mar o por tierra, a través de los Alpes? Solo los celtas conocían los desfiladeros alpinos, tan difíciles de cruzar, que nadie hasta entonces sé había atrevido a conducir un ejercito por allí. Y Aníbal no solamente tenia que hacer pasar sus hombres e impedimenta, sino también los elefantes. Sin embargo, no debe considerarse la hazaña del cartaginés como un audaz capricho, como sé a creído. Había preparado a conciencia el itinerario y disponía de guías indígenas expertos. Atravesados los Alpes, Aníbal tomaría la llanura del Po como base de sus operaciones. Esperaba una acogida triunfal por parte de los celtas, pues los romanos les habían arrebatado la independencia poco antes. Un estratego como Aníbal lograría lo más difícil con estos valientes guerreros celtas si sabia disciplinar su fuerza y canalizar con inteligencia su entusiasmo belicoso; Bastaba para ello encuadrarles entre sus veteranos de Libia y España, tan entrenados.Contaba, además, con un ejercito macedonico.El litoral dálmata, muy recordado y protegido por un rosario de islas, era el paraíso de la piratería. El Senado romano se había quejado de las correrías de los ilirios, hallando en su reina un rechazo desdeñoso. El Senado determino emplear la fuerza y envío una poderosa flota hacia la costa dálmata, que de paso domino los puertos griegos más próximos, entre ellos Corcyra (Corfu), la llave del Adriático, y destruyo los nidos de piratas, obligando a estos a respetar en adelante la libertad de navegación. Después de la primera guerra púnica, esta campaña de Iliria era una nueva prueba de la supremacía naval de los romanos en el Mediterráneo.
Roma enseñoreaba el Tirreno y el Adriático.El Rey Filipo V de Macedonia, que acababa de someter de nuevo el Peloponeso, mantenía hasta entonces buenas relaciones con Roma, pero tenia que sentirse amenazado por la hegemonía romana en las costas orientales del Adriático. No es, pues, desacertado cree que Filipo anhelara seguir el ejemplo de Pirro, pasar a Italia y unirse a las fuerzas de Aníbal procedentes de España. Además, bastarían algunas victorias para provocar la defección de los aliados italianos de Roma.Al menos, eso esperaba Aníbal. Ahora bien, tenia que actuar con rapidez, sin dar tiempo al enemigo para consolidar su poder en la llanura del Po. Si Roma conseguía acentarse allí en firme, seria demasiado tarde: no encontraría en Italia una base de operaciones adecuada.En la primavera de 218 antes de Cristo, Aníbal abandono Cartagena con noventa mil infantes, doce mil jinetes y 37 elefantes. Estas cifras, dadas por Polibio, parecen exageradas según algunos historiadores, que creen que las fuerzas del cartaginés sumaban unos sesenta mil hombres. Su cuñado Asdrubal permanecería en España al frente de un ejercito de reservas. Aníbal entro en territorio enemigo apenas vadeo el Ebro. Entre este río y los Pirineos tuvo que habérselas con pueblos muy celosos de su independencia, y parece que el someterlos costo la vida a veinte mil hombres. Para asegurar el poder cartaginés en esa región ibérica, Aníbal dejó tras de sí, además, efectivos equivalentes al manto de Hannon; después, atravesó los Pirineos. Su ejército quedó reducido a sesenta mil hombres, todos ellos veteranos experimentados, cuando entró en la Galia transalpina. Al pasar el Ródano, Aníbal recibió las primeras manifestaciones de hostilidad de los galos, quienes ignoraban que tales intrusos se dirigían a otro país; Aníbal sólo pudo franquear el río gracias a una estratagema militar.
Fue una suerte para los cartagineses poder pasar pronto el Ródano, ya que una flota romana acechaba cerca de Marsella, en la desembocadura del río. Apenas cuatro días de camino separaban a Aníbal de esta flota puesta a las ordenes del cónsul Publio Cornelio Escipión, con el objeto de atacar a los cartagineses en España. Cuando oyó que Aníbal franqueaba el Rodano, creyó que se trataba de una falsa alarma. Pero los rumores fueron adquiriendo tal verosimilitud, que ordeno enfilar hacia el lugar del paso, donde llego tres días después de que Aníbal había reanudado la marcha.Escipión fue muy censurado por su actuación. Furioso por haberse dejado sorprender, "cometió el grava error de enviar a su hermano Cneo rumbo a España con el grueso del ejercito, llevando consigo solo una parte". También podría preguntarse por que Aníbal no espera a Escipión unos días en las orillas del Rodano; Las tropas cartaginesas eran más numerosas y experimentadas que las del enemigo. No obstante, el otoño estaba muy avanzado; una semana mas y Aníbal no hubiera podido atravesar los Alpes aquel año, pues los pasos estaban a punto de cubrirse de nieve. Presuroso, él ejercito de Aníbal empezó a escalar los Alpes al oeste de Turín: Hoy se estima que no eligió el pequeño San Bernardo, como se suponía antes, sino otro paso situado mas al sur, cerca del monte Cenis.

jueves, 25 de junio de 2009

5. TÁCTICAS DE GUERRA Y ORGANIZACIÓN






El ejército cartaginés de las guerras Púnicas se basaba en el ejército de Alejandro Magno, pero casi un siglo después deAlejandro. La falange macedonia que un siglo antes había revolucionado el arte de la guerra seguía estando en uso en todo el mundo helenístico y también en Cartago.



Roma, sin embargo, no había utilizado nunca tal sistema de combate. Roma había apostado por una unidad táctica llamada legión. Una unidad extraordinariamente flexible, nacida de la necesidad romana de obtener victorias indiscutibles frente a sus numerosos enemigos. Los romanos llevaban en guerra casi continua siglos y eso no sólo había endurecido extraordinariamente su carácter como nación, sino que les había permitido llegar a una organización militar que, aunque desconocida en el "mundo civilizado", era enormemente superior a la falange macedoniaCada legión estaba dividida en 60 centurias de 80 hombres cada una. Cada dos centurias formaban un manípulo, con lo que una legión estaba formada por 30 manípulos de 160 legionarios cada uno. Esto, más las tropas ligeras y 300 soldados de caballería divididos en 10 turmae de 30 jinetes cada una nos dan la cifra de 4.200 hombres por cada legión. El número de legiones alistadas variaba según la necesidad y además, las ciudades italianas tenían la obligación de aportar por cada legión romana un contingente de tropas similar. En Roma gobernaban cada año dos cónsules que podían alistar normalmente cada uno dos legiones más dos contingentes aliados, con lo que un ejército romano "normal" constaba de unos 17.000 hombres. La mitad de ellos romanos, la otra mitad de las ciudades "aliadas" italianas que más bien eran ciudades sometidas a Roma manu militari.
Frente a cada legión formaban una línea los velites o soldados ligeros armados sólo con escudo y jabalinas. Tras ellos la primera línea de 10 manípulos de hastati armados con el escudo pesado o scutum, yelmo de bronce, espada de hierro del tipo griego, jabalina pesada o pilum y protección corporal consistente en una greba de bronce para la pierna derecha y un peto cuadrado de bronce de poco más de un palomo cuadrado que protegía el pecho. Tras los hastati se alineaban los 10 manípulos de principes, armados de igual forma, aunque algunos de ellos se protegieran con una coraza de cota de malla (los que podían permitirse el lujo). Y tras ellos los 10 manípulos de triarii, las reservas de la legión que sólo entraban en combate si la situación era desesperada. Su misión consistía en cubrir la retirada y eran los combatientes de mayor edad. Casi todos ellos se protegían con cotas de malla y en lugar del pilum llevaban una lanza. Durante la batalla permanecían arrodillados, protegiéndose con sus escudos.
Estos son los ejércitos que se enfrentaron en las guerras Púnicas. Sin embargo, Cartago tenía un punto débil, un verdadero talón de Aquiles, ya que la mayoría de sus tropas estaban compuestas por contingentes mercenarios contratados a lo largo y ancho del mundo. Parece que en Cartago no existía una auténtica conciencia de Defensa Nacional, y la mayoría de los ciudadanos creía que ese era un asunto del que únicamente debían ocuparse los soldados contratados para ello. Al enfrentarse a una Roma cuyos ciudadanos eran todos sin excepción soldados desde que cumplían los 16 años, esto se reveló como un problema enorme. Estos soldados profesionales púnicos integraban la falange macedónica armada con la sarissa o lanza de 6 metros de longitud. Los falangistas formaban un bloque compacto con las cinco primeras filas de lanzas asomando al frente mientras las demás filas las mantenían en alto para parar los proyectiles lanzados.
La unidad táctica más pequeña de la falange compuesto de 256 hombres alineados en 16 filas o lochoi de 16 hombres cada una. La falange ideal constaba de 64 syntagma agrupados en dos alas o keras mandadas cada una por un tetrarca. La falange completa estaba mandada por un estratego y la formaban unos 16.000 hombres.El sistema desarrollado por Filipo de Macedonia había revolucionado el arte de la guerra, y su hijo Alejandro Magno lo llevó a la cumbre táctica, pero en la época de la I guerra Púnica, Roma se había enfrentado con la falange de Pirro y, aunque había sido derrotada en las dos batallas que se desarrollaron, había ganado la guerra, demostrando con ello que la legión era muy capaz de enfrentarse a la falange. Estos soldados profesionales eran mestizos libio-fenicios y su número podría ser de unos 20.000, ya que esta es la capacidad aproximada que podían tener los alojamientos encontrados en las murallas de Cartago.En este modelo de falangista púnico podemos observar las características específicas del infante: la armadura es macedonia, con el escudo de unos 60 cm de diámetro, grebas de bronce en ambas piernas, espada griega, yelmo helenístico de bronce esmaltado y adornado con plumas, coraza de lino griega reforzada con láminas de bronce en el abdomen, pteriges o faldellín de tiras de cuero para proteger el vientre y la sarissa que debía manejarse con las dos manos, por lo que el escudo cuelga de una correa alrededor del cuello. La coraza de lino era barata y sencilla de fabricar, ya que constaba de una camisa con hombreras, todo de una sola pieza, formado por varias capas de lino pegadas hasta adquirir el grosor deseado. Era ligera y protegía contra los cortes. Sin embargo, la cota de malla de anillos de hierro que llevaban parte de los legionarios romanos eran mucho mejor aunque pesara 15 kilos, por lo que los falangistas de Aníbal se armaron con las cotas que arrebataron a los legionarios tras sus victorias. En Cannas, casi todos los falangistas púnicos vestían la cota de malla romana.Además de los púnicos había tropas mercenarias que formaban el grueso del ejército cartaginés. Eran celtas, españoles, ligures, griegos y norteafricanos, cada uno con sus sistemas de combate propios, todos ellos bajo el mando de oficiales púnicos que necesitaban de intérpretes para transmitir sus órdenes. Comparado con el bloque nacional formado por los romanos, el ejército púnico era una auténtica torre de Babel, pero Aníbal, con un ejército formado por celtas, españoles y africanos consiguió enormes triunfos frente a la homogeneidad romana, manteniéndose unidos durante 15 años en Italia sin amotinarse ni una sola vez.

El guerrero ibero por antonomasia que los historiadores antiguos describen vestido con una túnica corta ribeteada en rojo, con un escudo celta, una lanza, un yelmo de cuero y la famosa falcata, una estilizada variación del mortífero gladius hispaniensis o espada corta española que sería adoptada por Roma tras la II guerra Púnica para equipar a todos sus legionarios.El 40% de los soldados que combatieron junto a Aníbal eran celtas. Los romanos los llamaban galos y habitaban las actuales Francia y Bélgica.Los galos se armaban con su típico escudo ovalado plano, una gran lanza, espada de corte larga, yelmo de hierro y algunos con la cota de malla que ellos inventaron. Otros preferían combatir casi desnudos para demostrar su valor.
El elemento táctico determinante de la II guerra Púnica fue la caballería. Concretamente los jinetes númidas norteafricanos que combatieron primero con Aníbal y después con Roma.Estos jinetes eran una auténtica prolongación humana de sus caballos. Montaban a pelo, sin silla y con una cuerda alrededor del cuello del caballo como riendas. se armaban con un escudo de mimbre y varias jabalinas y formaron la caballería más temida del mundo por su legendaria destreza, disciplina y valor en combate. Ellos fueron los que destrozaron a la caballería pesada romana en Cannas y los que le dieron la victoria a Escipión El Africano en Zama.Los oficiales romanos y púnicos vestían de igual manera. Ambos usaban la armadura helenística con coraza musculada bajo la que llevaban una camisa de cuero con pteriges, grebas y yelmo.Las legiones que se enfrentaron con Cartago en las guerras Púnicas (264-146 a.C.) se agrupaban en 30 manípulos (60 centurias). Las nuevas legiones formaban en cuatro líneas con los velites o infantería ligera al frente, seguidos por la línea de hastati, la de principes y la de triarii. Cada legión contaba con 4.200 hombres.La táctica era la misma: los velites atacaban y se replegaban a través de los huecos que eran rápidamente cerrados. Si los hastati tenían que retirarse ocupaban su lugar los principes y si también estos eran derrotados los triarii formaban un frente de lanzas que protegía la retirada de todo el ejército. Ahora, cada legión contaba además con 300 jinetes romanos y un contingente aliado de 4.200 hombres de tropas italianas no romanas organizadas como una legión, con 900 jinetes aliados. Los velites romanos se cubrían con una piel de lobo.Cuando comenzó la I guerra Púnica, Cartago era una superpotencia comercial, política y militar. Dominaba el norte de África,Córcega, Cerdeña y Sicilia y tenía factorías por todo el sur de España cuyo comercio monopolizaba. Era, sobre todo, un imperio comercial.
Roma era una ciudad italiana que acababa de hacerse con el control de la península Itálica. La ciudad de Rómulo era hasta entonces una desconocida en la Historia cuya única referencia internacional era la expedición que Pirro, El rey del Épiro, montó en Italia. Una aventura militar que acabó con el rey venciendo en todas las batallas pero perdiendo la guerra. Algo que se repetiría años después con Aníbal. Roma era una ciudad "subdesarrollada" cuyo mayor logro arquitectónico era la Cloaca Máxima, la alcantarilla que cruzaba el Foro. Sus edificios mayores eran los templos de estilo etrusco con podio de piedra, paredes de ladrillo y columnas de madera. No tenía un arte propio, sino una mala copia del arte etrusco, no tenía literatura, ni filosofía ni había historiadores ni poetas que cantaran sus gestas. Comparar a la Roma del siglo III a.C. con una ciudad como Cartago era como comparar la capital de Marruecos con Nueva York. Pero los romanos tenían dos cosas que ninguna otra nación tenía: una fuerza de voluntad como jamás nación alguna ha tenido en toda la Historia y un ejército que desde entonces y durante los siguientes quinientos años iba a dominar por completo el arte de la guerra.El ciudadano romano era campesino, iletrado y profundamente inculto, dedicado a la vida rural de su pequeño terruño y ajeno a la filosofía, la literatura, el teatro y las artes plásticas que inundaban el "mundo civilizado" del Mediterráneo oriental y que llegaba hasta Cartago, pero ya ni más al oeste ni más al norte. Sin embargo, este campesino austero, duro y encerrado en sí mismo podía en cuestión de minutos convertirse en una perfecta máquina de matar, equipado y adiestrado para el combate como ningún otro hombre lo estaba en el mundo en aquellos momentos, acostumbrado a defender a su ciudad, su patria, donde fuera y como fuera. Frente al refinamiento táctico del mundo helénico, Roma opondría la tenacidad de sus masas guerreras completamente fanatizadas y dispuestas a cualquier sacrificio por alcanzar su fin.
La inestabilidad siciliana provocó una guerra cuyas consecuencias fueron el enfrentamiento entre Roma y Cartago. Los Mamertinos, un grupo de mercenarios italianos que componían la guardia de elite del tirano Agatocles de Mesina se sublevaron contra Siracusa cuando su jefe murió. Su intención era convertir Mesina en un reino independiente, pero fueron derrotados y tuvieron que refugiarse en Mesina de nuevo, y puesto que eran italianos, pidieron ayuda a Roma. Roma vio la oportunidad de hacerse con un pedazo del muy apetecible pastel siciliano y aceptó encantada. Evidentemente Hierón, rey de Sicilia, se asustó ante aquel formidable peligro y pidió ayuda a Cartago. Los cartagineses veían con preocupación la intervención de Roma y acudieron a la llamada de Hierón. En una operación sorpresa, el cónsul Apio Claudio consiguió burlar a la poderosa flota cartaginesa y desembarcó sus tropas tras las líneas púnicas rompiendo el sitio de Mesina y derrotando a los siracusanos de Hierón para atacar a los cartagineses en su base del cabo Peloro. La impresión que las legiones romanas provocaron a los púnicos fue tal que se encerraron en su campamento desestimando cualquier enfrentamiento abierto con aquel ejército que causaba verdadero pavor. Apio Claudio, creyendo poder concluir la guerra inmediatamente se dirigió a Siracusa, pero se confió y a punto estuvo de ser derrotado. La guerra no iba a durar un año... sino veinticuatro.
En 263 a.C. Los nuevos cónsules dejaron a un lado las aventuras y pusieron en marcha la estrategia que tantos triunfos diera a Roma por siglos: la conquista sistemática, región a región, ciudad a ciudad, metro a metro. Cuando Hierón vio que los romanos habían llegado para quedarse y que sus ciudades caían una tras otra en las garras de la Loba romana no dudó en cambiar de bando y pasarse al campo romano. Los cartaginés se fortificaron en la ciudad de Agrigento, pero las legiones tomaron la ciudad destruyéndola. Con su ejército desmoralizado, Cartago se dio cuenta de la imposibilidad de vencer a las soberbias legiones romanas en tierra y decidió llevar la guerra al mar, allí donde era la potencia hegemónica total. La poderosa flota cartaginesa asoló las costas sicilianas y efectuó incursiones contra la italianas, ante esto Roma tomó una decisión trascendental: construir su propia flota de guerra.
Tuvieron suerte. Una nave cartaginesa había encallado en sus costas y fue capturada antes de que los marinos púnicos tuvieran tiempo de quemarla. Con ello, el secreto de la construcción de las formidables naves quedó al descubierto. Las naves púnicas estaban construidas por módulos ensamblados y los romanos se pusieron a la obra. Con una fuerza de iniciativa que aún hoy sorprende Roma empeñó todos sus recursos en la construcción de esta flota, copiada pieza a pieza de la nave capturada. Carpinteros, herreros, curtidores, artesanos... todo aquel que pudiera aportar su trabajo fue movilizado en una pavorosa demostración de la fuerza de voluntad de una ciudad llamada a someter a todas las demás. Hoy es escalofriante pensar en las gigantescas dificultades que Roma tuvo que vencer para construir aquella flota con la que pretendían ¡nada más y nada menos! que arrebatarle el poder naval a la más grande potencia marítima del mundo. Pero las dificultades fueron salvadas y a los numerosos astilleros improvisados situados en las costas y formidablemente protegidos por las legiones fueron llegando miles y miles de carros transportando las piezas para su ensamblaje final. En dos meses, los improvisados astilleros romanos botaron ¡120 naves!
Con aquella flota los romanos, un pueblo sin experiencia naval de ninguna clase, salieron a enfrentar a la poderosa marina púnica. La falta de experiencia provocó desastres que fueron paliados con más naves. Roma lamía sus heridas mientras construía nuevos buques y aprendía de sus errores. La mayoría de aquellas primeras naves fue hundida por los cartagineses, cuya superioridad táctica en el mar era apabullante, pero los romanos, el pueblo más tenaz de toda la Historia, decidieron convertir las batallas navales en combates terrestres para poder hacer entrar en el combate a su soberbia infantería. Para ello idearon un puente que se dejaba caer sobre la nave enemiga. El puente tenía en su parte inferior un garfio de hierro (corvus) que se clavaba en la nave púnica impidiendo a ésta separarse, los legionarios abordaban la nave cartaginesa a través del puente imponiendo su superioridad táctica frente a la infantería cartaginesa que protegía las naves. Con esta nueva táctica, el 260 a.C. el cónsul Cayo Duilio conseguía la primera victoria naval de la historia de Roma frente a las costas de Mileto.
Envalentonados por la increíble victoria, los cónsules romanos L. Manlio y Atilio Régulo desembarcaron frente a la mismísima Cartago que, aterrorizada, contempló como Roma asolaba sus tierras destruyendo campos y ciudades. Cartago pidió la paz, pero las condiciones de Régulo fueron tales que decidieron continuar la guerra. Así, Cartago contrató a un general espartano, Jantipo. Jantipo, un hombre de hierro, movilizó un ejército adiestrándolo a la manera espartana y consiguió una gran victoria frente a Régulo empleando la carga de los elefantes que desbarató las rígidas líneas romanas. Régulo fue hecho prisionero y los supervivientes de la derrota se refugiaron en la costa. La flota romana acudió a rescatarlos, pero una tempestad hundió a la mayor parte de las naves romanas. Mientras tanto, Jantipo había tenido que huir de Cartago porque el senado púnico decidió que salía más barato asesinarle que pagarle por su victoria. Ambas partes estaban agotadas, pero Roma sacó fuerzas de su flaqueza y ¡una vez más! reconstruyó su flota preparándose para continuar la guerra.
Cartago no supo, no pudo o no quiso aprovechar la victoria y prefirió pedir la paz cuando hubiera podido ganar la guerra. Para ello envió al cónsul Régulo, prisionero de guerra, a Roma. Antes le hicieron jurar que si no lograba la paz él volvería a Cartago para ser ejecutado. Régulo llegó a Roma y expuso ante el Senado la petición púnica. Cuando los senadores le pidieron su consejo pronunció un encendido discurso en el que pidió continuar la guerra hasta la aniquilación completa de Cartago, tras lo cual regresó a Cartago a pesar de los ruegos para que rompiera su promesa, pero él era un cónsul y un cónsul romano nunca podía faltar a la palabra dada. Los cartagineses, encolerizados, le torturaron atrozmente hasta que murió. La guerra prosiguió mal para Roma cuyas pérdidas fueron en aumento. Amílcar, general púnico apodado Barca (rayo) era el dueño de Sicilia a base de su portentosa inteligenciaestratégica e infringía a los romanos derrota tras derrota. Una nueva flota romana fue aniquilada y tan sólo el patriotismo de los ciudadanos romanos que entregaron sus riquezas para financiar una nueva les salvó del desastre.










Esta nueva flota, junto con las últimas esperanzas romanas, fue confiada al cónsul C. Lutacio Catulo que en la primavera de 241 a.C. destrozó en las islas Egadas a la flota cartaginesa que llevaba refuerzos al ejército púnico de Sicilia que estaba bajo el mando del gran general Amílcar Barca. Amílcar había conseguido derrotar a los romanos retomando la iniciativa en Sicilia, pero ahora todo estaba ya perdido y Cartago que había estado a punto de ganar la guerra, pidió de nuevo la paz, esta vez ya definitivamente derrotada. Catulo y Amílcar firmaron el tratado de paz por el que Cartago perdía Sicilia y debía abonar a Roma una suma de 200 talentos (cada talento equivale a unos 30 kilos de plata) en 20 años.
La verdadera causa de la derrota púnica fue el comportamiento criminal de su casta dirigente, formada por comerciantes que sólo entendían de beneficios. Plantearon la guerra como un conflicto comercial sin entender que aquella era una guerra de aniquilación. No quisieron enviar refuerzos a Amílcar "porque era caro alistar un ejército y enviarlo a Sicilia". Pero casi todos se enriquecieron comerciando a escondidas con las ciudades italianas. A los dirigentes púnicos no les importaba Cartago, lo único que les importaba era su bolsillo.
El Estado romano era continental; Cartago, un prototipo de potencia naval, el núcleo del Estado no era mucho más extenso que la actual Túnez, ni poseía la totalidad de este terrritorio; En cambio, Cartago se había posesionado de casi todo el litoral austral del poniente mediterráneo, llegando a ser una de las ciudades más ricas del mundo. Sus riquezas pudieron haber sido superadas únicamente por los tesoros del imperio persa, de haber resistido este los ataques de Alejandro Magno. Dicese que tenían una estatua de Baal de oro puro por valor de mil talentos, en un templo con el techo recubierto con placas también de oro. Cartago era centro de una talasocracia comparable a la Venecia medieval o al moderno imperio británico. Su poderosa flota e inagotables recursos daban a la ciudad una superioridad aplastante sobre Roma, pobre y sin marina de guerra.
Con todo, el pueblo romano tuvo que cambiar pronto la actitud y pensar en la construcción de una flota moderna y poderosa. Los campesinos del Lacio y los pastores de los Apeninos eran incapaces de manejar el remo y el gobernalle, pero los romanos se habían anexionado poco antes otros pueblos que poseían experiencia en la navegación. En Etruria podía encontrar Roma excelentes marinos. Los tarentinos y otros habitantes de la Magna Greciasabían como construir navíos y podían constituir el nervio de la tripulación romana. Estas circunstancias y un casual descubrimiento en el dominio de la estrategia naval permitieron a los romanos alcanzar una victoria a la cuadra de Miles, cerca de Mesina. La invasión consistía en unas pasarelas de abordaje que, lanzadas desde los barcos romanos, se sujetaban al puente de los navíos enemigos gracias a unos garfios de hierro: así podían abordar al buque enemigo y luchar cuerpo a cuerpo.
De súbito, esta victoria naval convirtió a Roma en potencia marítima. Naturalmente, los romanos no podían aun medirse con los marinos enemigos. Cierto día de tempestad, una flota compuesta por 360 navíos perdió las tres cuartas partes de sus naves al chocar contra el litoral meridional de Sicilia.
Los romanos, enérgicos y tenaces, botaron pronto otra flota. Siguiendo el ejemplo de Agatocles, estos nuevos navíos transportaron tropas al Africa y amenazaron Cartago, pero la expedición fue desastrosa para las armas romanas. Revés tanto más peligroso cuanto que los cartagineses habían encontrado en el joven Amilcar- apellidado Barca,"el rayo"- un almirante y un general de primera clase, que saqueo las costas de Italia. Los romanos reunieron sus ultimas fuerzas para vencer por mar. Las arcas del Estado estaban vacías, pero los ciudadanos más ricos dieron prueba de generoso patriotismo y facilitaron los fondos necesarios para la construcción de los navíos. Cada uno se encargaba de sufragar los gastos requeridos para equipar un barco, y aquellos, cuyos medios no alcanzaban a tanto, sé unían con otros ciudadanos para coadyuvar a la tarea. Semejante esfuerzo sorprendió al enemigo, que sufrió una derrota aplastante a lo largo del litoral occidental siciliano, en el año 242 antes de Cristo. Los cartagineses abandonaron toda esperanza y propusieron la paz. De hecho, habían perdido ya Sicilia hacia años y las posibilidades de reconquista parecían nulas. Por su parte, los romanos nada ganaban con las hostilidades. Se firmo, pues, la paz: Cartago perdía Sicilia y sé comprometía a pagar 3200 talentos como indemnización.
Frente al ejército romano, constituido por un bloque nacional, el ejército cartaginés estaba compuesto de tropas mercenarias de todos los rincones del mundo. Se da el caso de que los oficiales cartagineses necesitaban intérpretes para poder darles las órdenes. Y estos hombres, repatriados de Sicilia y acampados frente a Cartago mientras esperaban que se les pagara por sus servicios fueron engañados varias veces por los dirigentes púnicos que no querían rascarse el bolsillo. Los mercenarios, viendo a sus patronos derrotados y débiles, se sublevaron y estuvieron a punto de conquistar la ciudad. Pero Amílcar alistó otro ejército y tras tres años de durísima lucha consiguió derrotar y exterminar a los amotinados. Entretanto, Roma había aprovechado la guerra civil para, con absoluto desprecio del tratado de paz, apoderarse de Córcega y Cerdeña.
La guerra había durado veinticuatro años, sin interrupción. Muchos soldados que participaron en el combate decisivo habían nacido en pleno conflicto. Sabiendo que en seis años la población romana disminuyo en cincuenta mil personas, las perdidas humanas causadas por la guerra pueden calcularse en una sexta parte del total de sus habitantes.
Los romanos habían pagado a precio muy alto la conquista de Sicilia, pero la isla iba a ser el granero de Roma. En nuestro tiempo, las tierras de Sicilia producen sobre todo vino, aceite y frutas; es difícil imaginar allí trigales doblándose al peso de las espigas. La explicación reside en que, en aquella época, la agricultura siciliana arrasaba al ritmo de la política tributaria que le impusieran. En efecto, los romanos exigían como impuesto la quinta parte de la producción hortícola y la décima de los cereales. Entonces, constituían el ramo hortícola los manzanos, perales, olivos, vides y algunas legumbres, casi todos los arboles frutales meridionales, característicos del paisaje italiano actual, eran desconocidos. Melocotones, albaricoques y almendros se introdujeron mas tarde, cuando Roma extendió su dominio por toda la cuenca mediterránea, el cultivo del naranjo y del limonero, originarios de Asia, entraría con los arboles.
El Estado romano alcanza sus fronteras naturales.Sicilia se convirtió en provincia romana, nombre que los romanos dieron a sus posesiones situadas fuera de Italia propiamente dicha. Las provincias eran administradas por gobernadores romanos con un poder casi ilimitado. Poco después del tratado de paz se produjo una peligrosa rebelión de mercenarios cartagineses que regresaban impagos al Africa, rebelión que se extendió a los países vasallos de Cartago. Desde hacia tiempo, estos pueblos odiaban a sus dominadores, que les imponían un régimen penosisimo y los explotaban sin escrúpulos. Los mismos aliados fenicios murmuraban en forma tan alarmante, que el imperio cartaginés parecía condenado a la desintegración. Pero gracias a la energía y competencia de general Amilcar, los cartagineses pudieron sofocar la rebelión después de tres años de lucha. Miles de rebeldes fueron hechos prisioneros y arrojados a los elefantes para que los aplastaran. Los jefes fueron crucificados. Así pagaron las horribles crueldades cometidas antes por ellos.Aunque firmada la paz con Cartago, los romanos trataron de sacar provecho de la situación. Al revelarse Cerdeña contra Cartago, los romanos arrebataron esta otra isla a sus rivales y respondieron a sus protestas con amenazas de guerra. Los cartagineses tuvieron que claudicar, no teniendo otra alterativa: no solo hubieron de abandonar Cerdeña, sino también entregar mil doscientos talentos para sufragar los gastos de guerra invertidos por los romanos.
Anexionada Cerdeña, los romanos se apoderaron de Córcega, antigua posesión etrusca cuya conquista ya había intentado antes. Los nuevos dueños ocuparon el litoral de ambas islas, como habían hecho antes que ellos los cartagineses y los etruscos, y sometieron a la población autóctona del interior de un estado de angustia perpetua organizando partidas de cacería humana. Los soldados romanos azuzaban perros en persecución de aquellos pobres habitantes, para luego venderlos como esclavos.Con Sicilia, Cerdeña y Córcega, los romanos eran dueños del mar Tirreno, en tanto que Cartago perdía una fuente importante de ingresos.Poco después de incorporar estos territorios, los romanos comenzaron a imponerse en las regiones itálicas aun no conquistadas. Los galos eran siempre una amenaza peligrosa. Desde el norte incursionaban nutridos contingentes atraídos por la perspectiva de un rico botín; y antes de que los romanos se enterasen de lo ocurrido, los bárbaros acampaban a tres jornadas de Roma. Los romanos decidieron también someter a la Galia Cisalpina para alejar en definitiva el peligro galo: la guerra fue cruel y duro cinco años. Hacia 220 antes de Cristo, Italia estaba conquistada hasta los Alpes.
De golpe, Cartago había perdido su gran imperio, pero Amílcar no se amilanó. Sólo quedaba ya un territorio que conquistar para explotar económicamente y poder pagar la indemnización de guerra a Roma: Hispana. En 237 a.C. desembarcó en Gadir (Cádiz), ciudad fenicia que le sirvió de trampolín para la conquista de aquella vasta península desconocida poblada por un conglomerado de pueblos celtas e iberos. La resistencia indígena fue liderada por Istolacio e Indortes, caudillos iberos que fueron derrotados, lo que permitió a Amílcar hacerse con el control de Andalucía y sus minas de plata con la que rápidamente comenzó a acuñar moneda. Su avance continuó hacia el Levante donde fundó Akra Leuke (Alicante). En el invierno de 229 a 228 a.C. Amílcar murió durante el sitio de Helike (Elche) sucediéndole en el mando su yerno.Asdrubal, yerno de Amilcar y jefe de la flota, trato de vengarlo. Con fuerzas poderosas ataco el país de los oretanos (Alto Guadiana) y se adueño de sus principales poblados. Mas tarde procuro congraciarse con los iberos, casándose con una princesa hispánica. Recluto un ejercito de cincuenta mil infantes y seis mil caballos, al que añadió doscientos elefantes africanos. Luego busco una base de operaciones junto al mar, hallándola inmejorable en una rada donde el fundo la ciudad de Cartagena (Nueva Cartago).
Asdrúbal quien con una política de alianzas con los hispanos consiguió establecer el poder cartaginés y crear un nuevo imperio comercial que envió un torrente de riquezas a Cartago. Fue Asdrúbal quien fundó la nueva capital de aquel imperio: la nueva Qart Hadast (Cartagena). Roma, siempre vigilante, obligó a Asdrúbal firmar el famoso tratado del Ebro, un tratado por el que el cartaginés se comprometía a no cruzar el río Ebro. En 221 a.C. Asdrúbal fue asesinado y el ejército eligió como nuevo líder al joven hijo de Amílcar que tenía sólo 26 años: Aníbal Barca.
"Los soldados veteranos creían que era una reencarnación de Amilcar- refiere Tito Livio-. Veían en él la misma vivacidad de expresión, la misma energía en la mirada, su aire, sus rasgos. No había general con quien los soldados tuvieran mas confianza y más valor. Era el más audaz para afrontar los peligros y él más prudente ante los mismos; comía y bebía lo estrictamente necesario y nunca se dejaba llevar de la gula; cuando se trataba de velar o de dormir, no le importaban el día o la noche; el tiempo que le dejaba libre el trabajo, lo dedicaba al reposo, y para ello no pedía cama blanda ni silencio; Muchos le vieron, a menudo, cubierto con un manto militar, tendido en los centinelas y en los puestos de la avanzada; vestía como los demás jóvenes de su edad: Lo único que escogía eran las armas y los caballos. Tanto entre los jinetes como entre los infantes, era sin discusión el mejor, el primero en empezar el combate y él ultimo en retirarse de el.
Aníbal se reveló pronto como el digno hijo de su padre. Era igual de arrojado, tenía una visión de su entorno como nadie en aquella época y, además, era un genio militar. Abandonando la política de alianzas llegó hasta Helmantike (Salamanca) dispuesto a someter a toda Hispania a su poder. Sin embargo, un hecho habría de interponerse en su camino provocando la reanudación de la guerra con Roma.Sagunto era entonces una ciudad ibera de la costa levantina. Estaba en la zona de dominio cartaginés que el tratado del Ebro otorgaba a Cartago, pero la ciudad estaba dividida en dos facciones: la pro-romana y la pro-cartaginesa. Los pro-romanos se hicieron con el poder y asesinaron a los cartagineses. Aníbal puso sitio a Sagunto y la ciudad pidió ayuda a Roma que exigió a Aníbal su retirada. Tras ocho meses de sitio Aníbal tomó Sagunto y cruzó el Ebro en junio de 218 a.C.
Amílcar había hecho jurar a Aníbal aún niño odio eterno a Roma, y en verdad tenía sus motivos. Aníbal, tras conocer la declaración de guerra, inició la marcha hacia el norte para llevar la guerra lo más lejos posible de sus bases, pero Roma ya tenía lista la respuesta y dos ejércitos consulares preparados para ser enviados a Hispania y a África. Pero Aníbal, dotado de una iniciativa genial, se adelantó, y dejando en Hispania a 27.000 hombres inició el largo camino hacia Italia. Los romanos supieron que se dirigía a Marsella y se prepararon para defender esta ciudad griega aliada de Roma. Cuando Roma reaccionó ya era tarde, Aníbal había conseguido someter a los hispanos de más allá del Ebro y cuando el cónsul Publio Cornelio Escipión llegó a Marsella supo con estupor que Aníbal avanzaba hacia él, así que se fortificó y le esperó. Pero Aníbal era un genio, uno de esos cuatro o cinco genios militares que la Historia ha dado. En lugar de dirigirse a Marsella dejó la costa y avanzó hacia el Ródano, río al que llegó tras cuatro días de marcha con 38.000 infantes, 8.000 jinetes y 34 elefantes. Cuando se preparaba para cruzar el río sus jinetes númidas avistaron a un día de marcha a una fuerza montada romana, sin duda la fuerza de cobertura que precedía a las legiones de Escipión, pero Aníbal consiguió cruzar el Ródano. Mientras tanto, Escipión no podía dar crédito a lo que veían sus ojos, Aníbal cruzaba el Ródano y se internaba en la Galia, aquello sólo podía significar una cosa: el ejército cartaginés no se dirigía a Marsella... ¡sino a Italia! Inmediatamente Escipión se dirigió hacia el campamento de Aníbal que encontró desierto. Tras regresar a la costa a marchas forzadas, Escipión dejó el ejército al mando de su hermano y regresó a Roma en barco para llevar la increíble noticia al Senado.
Aníbal había logrado una alianza con varias tribus celtas que se le unieron hasta incrementar sus efectivos en 46.000 hombres. Para cuando Publio llegó al Ródano Aníbal ya había logrado la impresionante hazaña de ¡cruzar los Alpes con todo su ejército en pleno invierno! y campaba a sus anchas en la llanura del Po en el otoño de 218 a.C. En la legendaria marcha había perdido casi la mitad de su ejército, muertos en los combates contra los galos hostiles, despeñados en los precipicios o congelados en las cumbres: de los 46.000 que iniciaron la marcha llegaron 26.000.

lunes, 22 de junio de 2009

Cuota de montaje y desmontaje campamento 2009‏

Estimados socios, por acuerdo tomado por los socios asistentes a la asamblea de presupuestos 2008 y 2009 del día 19/06/2009, se acordó que no se emitiese la cuota conjunta del 3ª trimestre mas la de montaje de campamento, por lo tanto en el mes de julio se pasará al cobro la cuota de montaje y desmontaje de 50€ y en el mes de agosto la cuota de 67€ correspondiente al 3º trimestre/09.

Se ruega que para evitar devoluciones y sus gastos correspondientes, si algún socio tiene alguna duda sobre el tema, que se ponga en contacto con el Presidente/Tesorero.

Dichos recibos se pasarán del 5 al 10 de los meses de Julio y Agosto.

Un saludo para todos y que el verano nos siente bien y vayamos con fuerzas a las fiestas del 2009.

jueves, 11 de junio de 2009

COMUNICADO

FEDERACION DE TROPAS Y LEGIONES
FIESTAS DE CARTHAGINESES Y ROMANOS
VOCALIA DE DEPORTES

DEPORTE: TIRO CON CARABINA


TIRO CON CARABINA

1. Pedro Huertas MERCENARIOS CELTAS
2. Vicente Celdran Fernandez TROPAS DE MAGON
3. Bernardo Vicente González TROPAS DE MAGON
4. Manuel Postigo Casado TROPAS DE MAGON
5. Vicente Gimenez Martinez TROPAS DE MAGON
6. Joaquín Moya de La Torres TROPAS DE MAGON
7. Domingo Pardo Pérez TROPAS DE MAGON
8. José Antonio Ortega Dorado TROPAS DE MAGON
9. Blas González Vidal GUARDIA DE TANIT
10. Juan Fortes Canovas GUARDIA DE TANIT
11. Álvaro Fausto Marin GUARDIA DE TANIT
12. Francisco Pastor Hernandez GUARDIA DE TANIT
13. Juan Jose Paterna Terual ADHERBAL
14. Damian Aznar Navarro ADHERBAL
15. Antonio Cáceres Martínez GENS NUMISIUS
16. Antonio Cáceres Ruiz GENS NUMISIUS
17. Ramón De la Luz Bozo GENS NUMISIUS
18. Angel Savall Conesa GENS NUMISIUS
19. Francisco Hernandez Martinez GENS NUMISIUS
20. José López Rabadán GENS NUMISIUS
21. Juan Jose López López GENS NUMISIUS
22. Dani De la Luz GENS NUMISIUS
23. Carolina Postigo Casado TROPAS DE MAGON
24. María Lorente Alcaraz TROPAS DE MAGON


LA COMPETICIÓN SE REALIZARA
EL DIA 13/06/2009 A LAS 18.00 H.
EN EL CAMPO DE TIRO DE LA MEDIA LEGUA


CADA PARTICIPANTE LLEVARÁ SU ARMA O TENDRÁ QUIEN SE LA DEJE.
LA ORGANIZACIÓN NO PONE ARMAS.

martes, 5 de mayo de 2009

GUERRAS PUNICAS.4



4. Relaciones comerciales
Importaciones punicasSiglos V-I A.C. En éste período, las relaciones de Ibiza con los centros fenicios occidentales y con los púnicos del Mediterráneo central, entre ellos Cartago, eran permanentes. Prueba de ello son la cerámica de uso doméstico, las monedas y las ánforas halladas en la isla con dicha procedencia, llegando además productos diversos, como perfumes, escarabeos, joyas, huevos de avestruz decorados, etc.
Importaciones GriegasSiglos V-III A.C. Vino, cerámica, vajilla de mesa, pequeños recipientes para perfumes de uso habitual en los rituales funerarios. Es notable la ausencia de vasos para beber vino, tan frecuentes en el Mediterráneo.
Importaciones Ibericas Siglos III-I A.C. De la Península Ibérica se obtenían mercenarios, e Ibiza también importaba cereales y materias primas.
Importaciones Talayoticas Siglos IV-II A.C. La relación comercial entre Ibiza, Mallorca y Menorca fué muy fluída, realizándose los primeros contactos en el siglo V A.C., intensificándose a partir del siglo IV A.C., creándose asentamientos costeros, por ejemplo en el islote de ‘na Guardis’ en Mallorca, con gran actividad hasta la conquista romana de las Baleares, en el año 123 A.C. En la necrópolis de Ibiza se han encontrado pocas cerámicas talayóticas.
Importaciones Campanienses Siglos III-I A.C. Vajilla de mesa, con acabado de barniz negro, de raíces áticas, fabricada al principio en el Mediterráneo occidental, durante el siglo III A.C., y posteriormente en mayor escala en Italia, siendo sustituídas por nuevos diseños a fines del siglo I A.C.
Importaciones Italicas Y HelenisticasSiglos III-I A.C. Después de la Segunda Guerra Púnica, se importan recipientes para contener perfumes, lucernas italianas, cerámicas de decoración en relieve, fabricadas a molde, procedentes de Italia y de centros de Asia Menor. Además aparecen las primeras monedas romanas en la isla (denarios de plata y numerarios de bronce).

miércoles, 22 de abril de 2009

CONVIVENCIA FESTERA

El Domingo 26 de abril, tenemos la convivencia festera en el campamento festero, cada socio se encargara de su comida y bebida, luego la podemos compartir haciendo un gran buffet.
Espero que podamos compartir un dia juntos.
mucho saludos de
Francisco Pastor Hernandez.

miércoles, 15 de abril de 2009

GUERRAS PUNICAS. Producción local.

3. Produccion Local
Ceramica Punica-Ebusitana Arcaica (525-425 A.C.)A fines del siglo VI A.C. Ibiza púnica inicia la producción de recipientes de cerámica a nivel industrial. La cerámica ebusitana se realiza a torno, en pasta clara sin barniz

, en algunos casos con simple decoración de franjas horizontales en tonos rojo y negro, copiando los modelos púnicos del Mediterráneo central.
Ceramica Punica-Ebusitana Clasica (425-250 A.C.)Epoca de auge comercial de la isla, con una intensa actividad alfarera sobre todo en el siglo IV A.C., donde se renuevan las formas. La mayor producción se centra en la cerámica de uso doméstico, destacándose las piezas pintadas.Entre fines del siglo V y IV A.C. se fabricaba vajilla de mesa, inspirada en formas griegas, en general de color gris y cubierta de engobe, solución de tierra teñida con colorante y agua.
Ceramica Punica-Ebusitana Tardia (250-25 A.C.)Paralela a la transformación social, política, económica y cultural de Ibiza, debido a las Guerras Púnicas y a la integración de la isla en las estructuras del estado romano, aparecen nuevas formas, abandonándose ciertos tipos tradicionales púnicos, recibiendo influencias del exterior, masificándose la producción y bajando de calidad a partir del siglo II A.C.La cerámica común apenas tiene decoración pintada, presentando acanaladuras, realizando jarros de gran tamaño, destinados a veces a urnas, conteniendo los restos incinerados de los cadáveres.A fines del siglo III y durante el siglo I A.C. se imitan las cerámicas itálicas ‘campanienses’ (vajilla de mesa con acabado de barniz negro, fabricada en Campania y luego en Lacio y Etruria), en las cuales también se copian los motivos impresos en el fondo interno de la vajilla, destinando su producción a la demanda local, aunque también se las exportó a Mallorca y Menorca.Se fabricaron además piezas para la cocción de alimentos, como ollas, potes y cazuelas, hechas a torno, con arcilla refractaria, reproduciendo modelos comunes en todo el Mediterráneo.
NumismaticaSiglos III a I A.C. A partir del siglo III A.C. Ibiza acuña su propia moneda, siendo mayormente de bronce, emitiendo algunas series de plata, representando como principal motivo al dios Bes. La ceca, lugar donde se acuñaba la moneda, funcionó hasta principios de la época imperial romana.


Anforas Finales del siglo VI-I A.C. En el siglo VI Ibiza comienza a fabricar los primeros vasos industriales para almacenar y transportar sus productos, exportándose gran parte de los mismos. Desde mediados del siglo V hasta nuestra era será constante la presencia de ánforas ibicencas en Baleares, el Levante Peninsular y Cataluña, diseñadas con formas de origen púnico, o imitando el estilo griego e itálico.




miércoles, 1 de abril de 2009

GUERRAS PUNICAS. Arte púnico



Estela votiva: Monumento en forma de lápida, construído con motivo de una promesa a una divinidad.Uno de los elementos más significativos de la cultura púnica-ebusitana es la estela de piedra, procedente de Ca Na Rafala (San Rafael), en el siglo IV A.C., ubicada en el rellano de la escalera que desciende desde la Universidad hasta el corredor del Baluarte de Santa Tecla. Se halla labrada en piedra caliza del lugar, con forma alargada, rematada en su parte superior con un frontón triangular. En el centro de la estela se representa, dentro de un nicho rectangular, una imagen masculina en actitud de oración. En la parte inferior posee una inscripción: ‘Ofrenda de Baalazar’, en caracteres púnicos, de la que se conserva sólo la primera línea.
Dioses Los dioses principales del panteón púnico, en los siglos VI y V A.C., son Astarté y Melqart, los que debido a reformas socio-económicas-políticas fueron reemplazados por Tanit y Baal Hammon, además de Reshef y Bes, que da el nombre a la isla.El culto oficial está documentado en los santuarios, siendo el culto privado puesto en evidencia en amuletos púnicos o egipcios, escarabeos y terracotas.
Santuario De Illa Plana, Ibiza. Este yacimiento, excavado en 1907, estaba situado sobre lo que entonces era una única isla en el centro de la bahía de Ibiza, actualmente dividida por efectos de erosión, en Illa Plana e Illa Grossa. Allí se hallaron fragmentos de estatuillas, hechas a mano y a molde, con estilo egipcio. En dos pozos (bothroi) se hallaron exvotos (santuario u ofrenda a una divinidad) con sus rasgos sexuales prominentes, indicando el culto a la fertilidad, desconociendo la divinidad a la que estaban dedicados.
Santuario De Es Cuieram, Sant Joan De LabritjaFinales del siglo V al II A.C. Excavado en 1907, 1965, 1968, y 1982. Construido en una cueva natural, sin embargo tiene la estructura tripartita de los antiguos santuarios: La sala I o vestíbulo en el exterior, la sala II o cella y la sala III o sancta-sanctorum en la gruta, con acceso restringido a los sacerdotes, en cuyo interior se realizaban ritos sagrados. Con el hallazgo de una placa de bronce se documenta el culto a Reshef-Melqart en los siglos V y VI A.C. y luego a la diosa Tanit, en los siglos IV y II A.C., de la que se encontraron centenares de exvotos.

viernes, 27 de marzo de 2009

CARNAVAL 2009



El pasado febrero y como todos los años, La Guardia de Tanit celebró su ya particular carnaval. Pudimos contar con la presencia de tropas amigas. A todos ellos gracias por su asistencia, y decirles como siempre, que fue un placer.
Hubo comida, bebida, muchos disfraces y sobre todo buen rollete.
Aquí os dejamos una pequeña muestra de todo el despliegue de medios.
Hasta la próxima!!!!!













































miércoles, 25 de marzo de 2009

Guerras púnicas. Introducción.

Desde fines del siglo VI A.C. Ibiza queda integrada dentro de la esfera de influencia de Cartago, llegando población púnica, que, sumada a los fenicios, aumentó notablemente la cantidad de habitantes. La bahía de Ibiza es ya un centro urbano con varios miles de habitantes, organizándose la ciudad en la vertiente septentrional del Puig de Vila, con el puerto en el sector más bajo, donde posiblemente se hallaban mercados y almacenes, la necrópolis de Puig des Molins al Oeste de la ciudad y un área industrial donde funcionaban talleres de alfarería. A partir del siglo V A.C. todo el territorio de Ibiza comenzó a poblarse, tanto en la costa como en el interior. Las principales tareas se avocaban a la explotación de los recursos naturales de la isla, modificándose el modelo económico, pasando de la dependencia de productos extranjeros a producir y exportar productos propios, como por ejemplo las ánforas.Los cartagineses poseían verdadera vocación mercantil, valiéndose del comercio, en especial el marítimo, para afianzar sus riquezas. ... Según Herodoto (historiador griego, 480 a 424 A.C.), cuando llegaban a un país para comerciar, colocaban sus mercancías en la playa, regresaban a sus buques y hacían señales de humo, para convocar a los pobladores, los que acudían a la playa, pagaban con oro y se retiraban con las mercancías. Los cartagineses examinaban el oro depositado, y si les parecía escaso volvían a sus buques y de allí no se movían. En ese caso los residentes regresaban a la playa, agregando más oro hasta satisfacer a los cartagineses, quienes se retiraban amigablemente. Durante la época púnica, Ibosim tuvo una amplia autonomía de Cartago. Estaba muy bien organizada y poseía grandes riquezas, convirtiéndose en un centro de actividad comercial, militar y religiosa de gran importancia. La expansión comercial hizo posible acuñar monedas en Ibiza, desde el siglo III A.C. Ibiza experimenta su primer época de esplendor bajo el dominio cartaginés, pero también asimila los más sangrientos ritos y los mayores cultos místicos del Mediterráneo. Durante las Guerras Púnicas Ibiza estuvo del lado de Cartago, siendo atacada por los romanos, al mando de Cneo Escipión, en el año 215 A.C., sin haber podido ser conquistada. La ciudad de Ibiza fue asediada durante dos días, defendida por sus murallas, siendo incendiados campos y poblados. Ante la imposibilidad de conquistarla, Cneo Escipión regresó a la Península, a continuar la lucha contra los cartagineses.
En el año 205 A.C. Ibiza recibe a la escuadra cartaginesa, cediéndole armas y hombres para continuar la campaña hacia las demás islas. Luego de la segunda Guerra Púnica, a partir del 200 A.C., Ibiza prospera en el comercio, en esa época bajo el control romano, pero a partir del 123 A.C., cuando Roma conquista Mallorca y Menorca, cesa la actividad económica y la emisión de moneda.

Desconociendo la fecha, se estima que durante un período de tiempo la isla se sometió al Estado Romano, perdiéndose la escencia de la estructura socio-económica púnico-ebusitana, integrándose a la romana.Durante el siglo I Formentera comienza a poblarse, se vuelve a acuñar moneda, aunque sin volver a la prosperidad de tiempospasados.La ciudad de Cartago estaba gobernada por dos magistrados supremos, llamados ‘Sufetas’, asistidos por varios funcionarios, además de contar con el consejo un cuerpo formado por los ancianos más respetables del pueblo. Los ‘Sufetas’ presidían el Senado y la Asamblea del pueblo. A la caída de Tiro, Cartago dominó las antiguas ciudades fenicias, las que además de acuñar moneda propia, seguramente al igual que Cartago, eran gobernadas por ‘Sufetas’. Habiendo sobrevivido Ibiza a la destrucción de Cartago, conservando sus leyes, religión, ritos y costumbres, su comercio y su industria, se puede suponer que también estaba gobernada por ‘Sufetas’, Senado y Asamblea del pueblo.Los primeros pobladores de Ibiza eran tirios, cipriotas y descendientes de éstos, nacidos en Cartago. Los Cartagineses no eran racistas, admitiendo matrimonios con extranjeros, por lo tanto en sus ciudades vivían gentes de procedencia diversa.Los nobles, descendientes de los primeros pobladores, tenían gran poder en las ciudades, eran candidatos a las funciones públicas y dominaban el Senado.Existía un proletariado, comerciantes, industriales y artesanos, asociado a la clase dirigente.Había además un gran número de esclavos, a los que se les daba buen trato, se les pagaba por las tareas realizadas, y podían adquirir su libertad y aspirar a la ciudadanía. También convivían con los cartagineses minorías extranjeras carentes de derecho de ciudadanía, a los que se les concedía infinidad de favores.Las mujeres vestían largas túnicas, con manga corta, recogida a la cintura, y se cubrían con manto en el invierno. Los hombres llevaban ropa larga, de colores vivos, con cinturón bordado. Ambos usaban sandalias.

jueves, 5 de marzo de 2009

LA FALCATA IBERICA




La falcata ibera, el terror de las legiones.
Esta espada era en realidad una especie de sable, aunque el arma a la que asemejaría más en la actualidad seria el cuchillo de los Gurkhas, pero superior en peso y tamaño. La falcata se forjaba de una sola pieza, con la empuñadura curvada para proteger la mano, y una pequeña barra cerrando el puño para proteger los dedos, con una forma más o menos ornamental.Si la barra no cerraba del todo la empuñadura se completaba con una pequeña lengüeta o cadena hecha de cuero o metal.No solo estaba afilado el borde interno, sino que la mayoría de las veces el filo proseguía dando la vuelta a la falcata hasta una distancia aproximada de un tercio de la longitud total de la hoja. Por lo tanto no solo podía cortar o tajar, sino que también podía pinchar y dar contragolpes con su filo cortante.
Además la especial forma de la hoja, que se ensanchaba en dirección a la punta hacia que el centro de gravedad estuviera mucho mas adelantado que en una espada recta, lo que incrementaba la energía cinética del golpe.De tal manera los romanos sufrieron sus devastadores efectos, que, según cuenta Polibio: “los bordes superior e inferior del escudo de los legionarios, debieron ser reforzados para contrarrestar el poder destructivo, y además era cosa conocida entre las legiones que no había casco, escudo ni hueso que pudiera resistir su golpe”.
Existe un relato recogido por el gran filosofo cordobés, Séneca, el cual cuenta: “Cuando un viejo legionario, bien conocido por Cesar, se encuentra con él, y no le reconoce en un principio, el legionario quita importancia al hecho diciéndole: No me extraña, Cesar, que no me reconozcas. Cuando nos vimos por ultima vez yo estaba sano, pero en la batalla de Murída me vaciaron un ojo y me rompieron todos los huesos de mi cuerpo. Y tampoco tu reconocerías mi casco si lo vieras, pues fue golpeado por una machaira hispánica (la falcata)”.Ante esta notable superioridad de la falcata, los romanos, pueblo pragmático por excelencia la adoptaron después de la segunda guerra púnica, aunque como señalan los propios autores clásicos, estos adoptaron el diseño pero no la calidad del acero, el cual nunca pudieron copiar exactamente.
El real origen de la falcata es desconocido, pero podemos señalar tres teorías:Una, mantiene que es una forma evolucionada del cuchillo curvo del tipo Hallstald, que se desarrollo en la Europa Central y luego se extendería por Italia, Grecia y España, encontrándose tipos de armas muy semejantes entre los griegos, etruscos e hispanos.La segunda teoría, compartida por los autores clásicos, proclama que es una copia directa de la machaira griega, llamada Kolpis. Esta arma fue llevada a España por mercaderes griegos de finales del siglo VI a.C., o por mercenarios contratados por estos.Por ultimo existe una tercer teoría, que goza de mucho menos favor internacional, aunque si se acepta en España, que se declara favorable a una creación autónoma de la falcata, sin influencias exteriores.
Ya sea el origen griega o no, lo cierto es que en España, la falcata fue perfeccionada, y todos los autores clásicos son muy claros en esta materia.El arte de forjar buenas espadas no tenia secretos para los herreros españoles. Según señala Tilos de Siracusa, refiriéndose a su sistema de fabricación y de control de calidad: “Para probar si las hojas de acero preparadas para convertirse en espadas eran de buena calidad, el herrero tomaba la empuñadura con la mano derecha, y la punta con la izquierda, y tiraba de ambos extremos a la vez hasta que con ellos tocaban los hombros; una vez logrado esto, se soltaban de golpe las dos puntas. La hoja era descartada si presentaba cualquier tipo de torsión o deformación”.Esta calidad se lograba gracias a la extrema pureza del hierro. Diodoro nos cuenta que su sistema de fabricación era muy especial: “enterraban las hojas de metal en bruto, dejándolas enterradas hasta que el oxido se hubiera comido la parte mas débil del metal, quedando únicamente la parte mas sólida. Con este hiero se producían las excelentes espadas íberas”.Así pues la falcata era de acero, y de acero soberbiamente templado. Su forja tenía algo de especial y mágico. No podía ser forjada por grandes martillos ni golpeada en caliente, o con golpes violentos, debido a que podían, si caían oblicuamente, torcer y endurecer la espada en todo su grosor, de tal manera, que si se intentaba flexarla, solo se conseguía romperla en varios pedazos, por lo compacto de su endurecido material.
Por lo tanto, se debían batir las hojas cuando alcanzaban una determinada temperatura, y con pequeños golpes, para endurecer el exterior y dejar flexible el interior.La espada, ya terminada, lista para ser blandida por el brazo del guerrero estaba compuesta por tres capas de metal, dos duras y una flexible en el centro.Para comprobar la veracidad de los antiguos textos se han llevado a cabo análisis a fin de determinar este supuesto alto grado de perfección en su fabricación y el contenido de carbono en el metal. Estos análisis se han realizado sobre fragmentos de falcatas encontradas en una necrópolis ibera.La parte superficial contenía carbono en alto grado hasta una profundidad de 1/8 de pulgada decreciendo progresivamente hasta llegar al centro de la hoja en la que no había el menor rastro de este.Se confirmo también la cementación por enterramiento y el temple en agua helada, y su martilleo posterior. Las proporciones de carbono variaban armónicamente, desde 0,3 en el filo hasta 0 en el centro de la hoja.
Estas proporciones difícilmente se hubieran podido mejorar con las más modernas técnicas.Los mejores ejemplares proceden de la necrópolis de Almedinilla (Córdoba), en donde se encuentran falcatas con empuñaduras de marfil y otras damasquinadas con hilo de plata, muy semejantes a las realizadas hoy en Toledo. Sus dimensiones son variables, oscilando entre los 35cm de la mas pequeña a 60cm la mas larga, aunque la mayoría esta comprendida entre 44 y 48cm. La empuñadura en todo caso no tiene nunca más de 8cm.Si aceptamos la evolución a partir del modelo griego del Kolpis, podemos intentar una clasificación según los diferentes tipos de empuñaduras, que como dijimos, estaba ricamente decorada.
Los más antiguos ejemplares, datados del siglo V y mediados del siglo VI a.C., copiados al parecer directamente de ejemplares griegos, tienen una cabeza de pájaro moldeada en la empuñadura.Cuando el uso de esta arma se hizo general, la decoración de la empuñadura cambio a representar una cabeza de caballo. Finalmente, hacia el siglo III la figura de la empuñadura degenero en unos diseños geométricos, funcionales. Los mas antiguos ejemplares encontrados en la necrópolis de Villaricos pueden ser fechados, teniendo en cuenta los vasos griegos que se encontraron en las mismas fosas, hacia los comienzos del siglo IV, aunque existen ejemplares mas antiguos en otros puntos. Esta arma se hizo muy común en los siglos III y II a.C. y siguió estando en uso en el siglo I como atestigua el relato de la batalla de Munda, y aun se utilizaba en el reinado de Augusto.
Cuando el Propretor P. Carisias ordeno acuñar en Emerita Augusta (Mérida) un denario de plata para celebrar la victoria sobre los cántabros en el 22 a.C. entre las armas de los vencidos se incluía la falcata, evidencia del largo uso de esta típica arma hispánica.La falcata se llevaba en un tahalí o vaina de cuero, madera o tejido basto con refuerzo de hierro en la punta, garganta y charnelas de las hebillas. Tres o cuatro anillas unidas a la vaina permitían al guerrero colgarla de una larga bandolera desde el hombro derecho a la cadera izquierda, en posición casi horizontal, con el lado cortante hacia abajo.No se sabe con exactitud cuando se dejo de utilizar en España la falcata. Posiblemente se uso perduro en el interior de la península durante largo tiempo, pero no existen una confirmación definitiva.

sábado, 14 de febrero de 2009

LA GUARDIA DE TANIT OS DESEA UN FELIZ SAN VALENTIN

Para los altos, para los bajos, para los calvos, para los peludos, para los rubios, para los morenos, para el carthagines, para el romano, para el cartagenero, para el murcianico, para el extranjero, para mi perro, para mi gato,............... y en general para tod@s : La Guardia de Tanit, os desea un buen dia de San Valentin.


domingo, 18 de enero de 2009

FIESTA DE REYES CON LA GUARDIA DE TANIT











El pasado día 14 de enero, en nuestra ya, archiconocida sede, tuvimos el gran honor de contar con la visita de nada mas y nada menos que El Rey Mago-Magón Baltasar.
Su Majestad, derrochó simpatía, repartió caramelos, regalos, sonrisas e ilusiones entre los más pequeños, y cómo no, entre los más grandes también. Pasamos un día de lo más completito con nuestra paella, bingos y sobre todo amistad y buen rollo.
Aquí os dejamos un pequeño reportaje de fotos como prueba de ese gran día.

martes, 13 de enero de 2009

VISITA AL MUSEO ARQUEOLÓGICO NAVAL
















Uno de los últimos eventos del pasado año fue la visita al museo arqueológico naval el 14 de diciembre, donde nos dimos cita un numeroso grupo de festeros para pasar una mañana entretenida y después comer todos juntos.

lunes, 8 de diciembre de 2008

NUESTROS ORIGENES




La diosa Tanit es de origen Fenicio y es la divinidad cartaginesa de la tierra y de la fertilidad, su estatua llegó a Hispania tras la destrucción de Cartago en el año 146 antes de la Era (607 A.V.C.), procedente de su templo. Según algunas leyendas, Tanit es la deificación de la reina Dido. Esta diosa pasa por ser compañera de Baal Hammon. La diosa Tanit fue identificada con la diosa romana Juno.
Sin embargo está asociado al culto de la Luna, es una divinidad por tanto, nocturna, relacionada con la muerte, pues se han encontrado restos de estatuas suyas en cementerios.
Pero para los habitantes de Hispania es una diosa de la fertilidad, con rasgos de Juno y de Diana.
El suelo de su Cella esta decorado con el pictograma con el cual se la representa generalmente. Es un mosaico de gran valor votivo, pues muestra la representación más usual realizada por los fieles hispani que la adoran con la devoción propia al ser una de sus divinidades provinciales. Posiblemente se encuentre en los suelos de algunas casas de ciudadanos ilustres, patricios...







Tanit llevaba una única trenza ese día. Una larga trenza de pelo rojizo que le daba un aspecto algo aniñado. Aunque mantenía su mirada profunda y misteriosa que transportaba a épocas remotas.
- Tu nombre es el mismo que el de una antigua diosa púnica. -le aseguré en aquella ocasión a mi enigmática amiga, pues hacía tiempo que quería indagar en esa curiosa coincidencia.
La afirmación en realidad era una pregunta tácita sobre el motivo de llamarse así.
- Lo es ... sí,-repuso con naturalidad-, aunque el nombre de Tanit ya existía antes de la fundación de Cartago en la costa de Túnez.
Me sorprendió y desconcertó su respuesta, pues entonces aún pensaba con ignorancia que esa diosa fue un culto exclusivo y original de dicha antigua y desaparecida ciudad, una diosa que había surgido y existido tan sólo dentro de la cultura púnica varios siglos antes de la Era cristiana. Por eso repuse con extrañeza:
- Pero Tanit fue una de las divinidades principales de los antiguos cartagineses y su diosa más importante. No sabía que recibiera culto alguno en época previa a la fundación de Cartago.
Ella continuó impertérrita y con una deliciosa y suave sonrisa dijo:
- Antes de que naciera la civilización cartaginesa ya preexistía el culto a la diosa Tanit en las tierras meridionales que bordean el Mediterráneo occidental. Cuando Cartago se fundó ésta ciudad adoptó el nombre de esa diosa regional, pues encontraron en ella semejanzas con Astarté, la diosa fenicia a la que sus sus padres y antepasados previamente habían rendido culto en la tierra de Canaan (el Líbano).
Me complacía escucharla, pero intenté rebatirla argumentando ...
- Cartago tuvo su origen en una migración fenicia hacia occidente. Fundaron una nueva ciudad o colonia en Túnez (Tunisia) en torno al siglo IX antes de Cristo, la cual prosperó tanto que llegó a ser casi un imperio. Cuando Tiro, la principal ciudad y capital de los fenicios, fue sometida y cayó en manos del gran Alejandro todas las colonias fenicias del Mediterráneo pasaron a ser tuteladas y a depender de Cartago. Y allí donde los fenicios-cartagineses llegaron y comerciaron, colonizaron o conquistaron nuevas tierras extendieron el culto a sus divinidades, entre las que destacó Tanit. No sé como puedes decir que ya existía antes esa diosa propia de Cartago. -recité sintetizando el recuerdo de mis lecturas.
- Todo eso es lo que cuenta la historia oficial o lo que se cree popular y equivocadamente. -me rebatió- Los que fundaron Cartago trajeron a su oriental diosa Astarté, pero Tanit ya era venerada en las tierras norteafricanas mucho antes de la llegada de los fenicios.
- Sin embargo fueron esos fenicios los que levantaron templos y crearon muchos santuarios donde rendir culto a Tanit, aunque por desgracia desaparecieran paulatinamente tras la derrota final de Cartago y la llegada de los romanos . -aduje pretendiendo contradecirla.
- Los fenicios levantaron nuevos templos a sus dioses orientales importados, como, Hammon, Baal, Bes ... pero Tanit ... preexistía. Muchos santuarios de esta diosa eran anteriores a los cartagineses y estos únicamente continuaron y renovaron el culto, integrándolo en el panteón y ritos de sus divinidades traídas de Oriente Próximo, sustituyendo a Astarté y emparejando a esta occidental divinidad femenina que ahora asumían con su viejo dios guerrero Baal.
- Pero no hay adoración a esa diosa fuera del ámbito de la cultura púnica.
-La hubo y mucho, aunque no haya quedado testimonio escrito.
- Tanit era la diosa del amor y de la belleza, como lo eran Afrodita y Venus. -declaré.
- También era la diosa de la alegría, la fertilidad y la regeneración, atributos que la hacían similar a Astarté, Astorat, Asherah, Inanna o Isis. -dijo ella, y agregó- En el sur de las penínsulas íbera e itálica, en las islas del mediterráneo occidental y desde Túnez hasta las columnas de Hércules en el estrecho de Gibraltar ya se la adoraba muchos siglos antes de la fundación de Cartago. Como los historiadores no conocen aún todos los secretos de las viejas lenguas son incapaces de reconocer a la diosa de los tiempos pretéritos.
- ¿Y quién le rendía culto en esa época tan antigua?
- Una civilización que existió en torno a las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar), en las costas meridionales de Iberia y el norte de África, y cuya influencia se extendió por todo el Mediterráneo llegando hasta la misma Grecia.
- ¿Que civilización fue esa? ¿Te refieres a la que los historiadores denominan Tartessos?
- Me refiero a esa Tartessos descubierta por los arqueólogos y también a otra Tartessos anterior que yace bajo el mar, y que a su vez fue heredera de un mundo antaño también desaparecido bajo las aguas. -explicó con un tono de voz entre melancólico y enigmático.
- ¿Te refieres a la Atlántida?
- El nombre importa poco. Sólo quiero que sepas que la civilización humana en este mundo es mucho más vieja de lo que se enseña en los libros.
- ¿Y porqué llevas tú el nombre de Tanit? -insistí.
- Alguien me lo puso hace mucho tiempo ... en honor a esa antigua diosa, pues decían que mi personalidad era semejante a la de Ella.
- ¿Te dieron ese nombre en una vida pasada tuya y además siendo ya adulta?
- Claro. Es un nombre otorgado tras mi iniciación en los secretos de la Diosa. Fue en una vida muy lejana, pero cuya memoria permanece aún en mi tan fresca como si hubiera transcurrido ayer mismo.
- No conozco a nadie más que lleve tu nombre. Durante siglos la gente ha llevado el nombre de santos, vírgenes cristianas o personajes bíblicos. Usamos viejos nombres de pueblos cristianizados o nombres creados por la cultura cristiana (no confundir santa Tania con Tanit, como tampoco santa Brígida con Brigid), e incluso algunos de origen judío. Nombres de nueva creación hay pocos. Es curioso como los nombres sobreviven durante siglos y milenios.
- Los nombres forman parte de la expresión de una cultura y permanecen mientras pervive esa cultura y sus valores. Cuando cambian los nombres cambia la cultura.
- ¿Y no será al revés?
- Que más da. ¿Acaso fue antes la gallina que el huevo, o el huevo que la gallina?
- Pero tú has mantenido tu nombre desde una cultura anterior, mucho tiempo ya desparecida.
- Yo no pertenezco al tiempo.
- Todos pertenecemos al tiempo, sin tiempo no podríamos existir.
Tanit se rió y aclaró:
- Quiero decir que no pertenezco a este tiempo, a este tiempo que tú conoces, el tiempo de tu cultura.
- ¿Dices eso porque recuerdas tus vidas anteriores?
- Digo eso porque soy una con todas mis vidas. No son vidas olvidadas en la profundidad de mi subconsciente, al otro lado de un muro infranqueable de memoria perdida, al que sólo mediante técnicas de hipnosis profunda se puede levemente acceder...Todos mis vidas y yo somos una. No hay memoria olvidada, pues mi memoria es una. Por eso uso este nombre desde hace muchos siglos.
- Pero no has tenido siempre el mismo cuerpo. Has muerto y has vuelto a nacer.
- Sí, hasta que llegó un día en el que mi memoria ya no se perdió más. Tras mi último nacimiento en la carne recuperé pronto mis milenarios recuerdos y cuando cumplí veinte años rememoraba con claridad más de veinte vidas. Ahora recuerdo muchas más, las recuerdo ... todas.
Arrebatado por la morbosa curiosidad tintada de escepticismo, defecto o virtud imposible aún de erradicar de mi mente racional, pregunté:
- ¿Hasta cuando puedes sondear en tu memoria? ¿Donde está el origen de todo? ¿Donde se encuentra el principio de tu ser?
Tanit sonrió levemente y guardó un instante de silencio. Brillaron sus celestes ojos, acarició su rostro una fresca brisa, y ella acercó lentamente su dedo índice a mis labios para sellarlos y dijo:
- Cariño, te quiero muchísimo, ... pero aún no estás preparado.
- Para qué? -murmuré besando la yema de su dedo.
- Para llegar hasta el origen.
Y dicho esto depositó sus cálidos labios en mi boca. Era evidente que se habían agotado sus ganas de hablar. O tal vez pretendía mantener aún más un suspense que alimentara mi interés. O quizá simplemente no tenía deseos de satisfacer la curiosidad de mi razón.